miércoles, 18 de abril de 2012

Dichosa Panza......

Siempre que puedo y veo que en las predicciones del tiempo pronostican buen día me dirijo como siempre a la playa, más en concreto a la playa de Las Canteras, aquí en Las Palmas. Pues bien, como siempre, me dirijo desde casa y bueno mientras me acerco a la ciudad veo que el cielo se va cubriendo de una especie de madeja grisácea que se intercala con algunos rayos de sol. En ese punto intermedio me digo que será por la zona, por la influencia de las medianías, en fin trato de pensar en positivo. Cuando llego finalmente a la ciudad se me cae el alma a los pies. El cielo cubierto de esa especie de algodón de feria pero no rosa sino del color del plomo parece que se me va a caer encima. Me siento fatal, me deprime y me lleva a la zona oscura. No lo puedo remediar. No voy a la playa sólo a tomar sol, sino a relajarme, a respirar, a sentir y también a meditar. Como saben hago meditación, y la playa es un lugar ideal para hacerla. Me siento en la toalla con las piernas cruzadas y los brazos sobre las rodillas. Respiro hondo y con el sonido del mar comienzo la meditación. Alejo los pensamientos y visualizo situaciones, paisajes, animales...Cuando me llegan los pensamientos, que siempre llegan, me concentro en la respiración y vuelvo a meditar. Es maravilloso y cuando acabas te sientes relajado, libre de pensamientos, fluido y en una vibración positiva maravillosa. El sonido del mar es como un mantra musical que te ayuda a estar contigo mismo. Eso unido a la buena temperatura ambiental forman un estado perfecto para el desarrollo personal. Pues bien todo eso es lo que me he perdido hoy. Si señores, la dichosa panza de burro me ha dejado sin posibilidad de relajarme, tomar el sol y meditar. Deseo que en los próximos días el tiempo cambie de una vez y llegue ya el sol, las buenas temperaturas y el tiempo agradable. Se lo pediré al universo sin duda.

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