martes, 3 de abril de 2012
La luz...
Luz...ay la luz, ese elemento de la naturaleza adorado por casi todas las culturas desde el inicio de los tiempos. Sin luz no hay vida. Sin luz no hay fuerza. Sin luz estamos en la zona oscura. Sin luz es la noche perpetua....Hoy he visto como irradiaba la luz en el mar de forma que parecía que le habían salido pecas al agua salada....Qué brillo...qué paz...qué sonido tan relajante...no me imagino mi vida sin sol,luz y mar...Las siluetas humanas producidas por la luz vespertina acentúa la miniatura del ser humano en relación a la vastedad del mar. Son como filamentos frente a un inabordable océano...Negras como sombras chinescas salpicadas por la mezcla de una bruma salada y otra arenosa que las envuelve como un celofán invisible...No diría todo esto si en mi corazón reinara las sombras en vez de las luces, la oscuridad y no el brillo. La luz interior diría yo que ilumina a la exterior. Sino tenemos nuestra lucecita interior a tope los que nos vean nos mirarán como si estuviéramos apagados, sin fuerza, como si lleváramos una carga insoportable...Eso se nota enseguida y les puedo decir que en mi caso es así. Estoy en el territorio de las luces y no en el de las sombras....La vida y no la tristeza....La felicidad y no la amargura....en definitiva estoy en otro paradigma.
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